jueves, 22 de junio de 2017

Y AL SÉPTIMO DÍA... SE ACABÓ EL VERANO



De esta guisa amaneció este primer día de verano, que es el séptimo nuestro en este país. Se acabaron las bromas... ¿O qué pensábais? Que esto es el norte de Gales... Que ahí enfrente está Irlanda... Demasiados días de sol y calor.
Pero no pasa nada. En cuanto levanta un poco, tiramos de sudadera abrigadita y chubasquero, por si acaso, y nos echamos a la calle. Vamos al pueblo que se "ve" enfrente pero hay que dar todo un rodeo para salvar una especie de ría que nos separa.


Pero antes vamos otra vez a la playa de ayer, la de piedras.
Queríamos llegar hasta el final del camino, o sea, tal que aquí 


Y cuando ya nos volvíamos, por una vía férrea estrechísima apareció uno de los miles de trenes turísticos que deben circular por este país. Así que saludamos su paso.


Nos encaminamos ya al citado pueblo, Barmouth, otro lugar vacacional con una playa inmensa y gran animación, parada intermedia hacia nuestro destino final de hoy.


Que no es otro que este castillo de Harlech, el cuarto de los que mencionábamos, erigido también por orden del rey inglés Eduardo I tras incorporar estas tierras galesas a su corona. Más pequeño que los anteriormente visitados y quizá menos espectacular, pero situado en un promontorio desde el que se tienen unas atractivas vistas.
Deshacemos el camino andado para volver a Barmouth, donde, en nuestro habitual callejeo, descubrimos un restaurante que incluía en su carta la paella. 



No sabemos muy bien si vamos a comer, a cenar o a qué, pero reservamos mesa para ¡las seis de la tarde! Nos explicaremos: aquí desayunan fuerte, pero fuerte; luego te ves negro para que te den de comer a mediodía, porque la mayoría de los restaurantes no abren hasta las cinco... Así que, por aquello de que donde fueres haz lo que vieres, optamos por desayunar opíparamente en el hotel, que está incluido en el precio, y luego comer/cenar cuando se tercie.
The Captain's Table está regido, ¡oh casualidad!, por un acogedor gallego. Nuestro menú: mejillones al vapor, paella de carne ¡con chorizo! y tiramisú de postre, todo ello regado con un interesante vino chileno. ¡Vaya lío!
Así que es media tarde cuando, satisfechas nuestras necesidades alimenticias, retornamos a nuestro alojamiento, desde el que podemos contemplar este atardecer frente al mar de Irlanda.




No hay comentarios:

Publicar un comentario