sábado, 17 de junio de 2017

DE BIRMINGHAM A CHESTER

Aterrizamos en Birmingham con una hora de retraso porque el comandante piloto no se presentó y tuvieron que llamar deprisa y corriendo a un sustituto. (Yo aproveché la espera en el avión para descabezar un sueñecito que me duró medio viaje.) 


Y no acabaron ahí todos los retrasos porque una vez que salimos del aeropuerto con nuestro coche de alquiler nos fuimos topando con atascos intermitentes en la autopista. 
Llegamos a Chester de todas formas a buena hora y nos instalamos en nuestro alojamiento no poco sorprendidos al comprobar que la "recepción" estaba en la barra del pub situado debajo, algo parece ser, según pudimos comprobar después, bastante habitual en esta ciudad, donde abundan los denominados "acommodation" encima de los pubs.


Nos aprestamos, pues, a dar un paseo por el centro, lo suficiente para intuir que esta ciudad merece la pena. Apreciamos sobre todo, de entrada, pasar de los 38 grados de Madrid, a unos 24. Ya anocheciendo nos sentamos en una terraza y nos hicimos cargo de unas buenas pintas de cerveza antes de pedir un refrigerio y retirarnos a descansar.

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