Dado el ajetreado día que tuvimos ayer, decidimos tomárnoslo con más tranquilidad. Después de desayunar, nos quedamos leyendo un rato en uno de los salones antes de emprender, con el coche de que disponemos nuestro camino turístico de hoy.
Que nos lleva primero a la cercana localidad de Bangor, donde nos habían hablado de su catedral. Pequeña pero atractiva, nos sorprenden al ir a entrar con que no es posible porque hoy está "tomada" por los niños.
Así que hemos de conformarnos con verla desde la puerta mientras una amable señora se deshace en explicaciones y, al enterarse que somos de Madrid, se deshace aún más en elogios hacia nuestra ciudad y nos anuncia que este año piensa recorrer el Camino de Santiago, sin especificar tramo.
Vemos la catedral también por fuera mientras nos enteramos de que data del siglo VI.
Sin más, retomamos carretera para volver a adentrarnos en el Parque Natural de Snowdonia y llegar al pueblo de Llanberis, donde se encuentra la estación ferroviaria de la que parte el tren de cremallera que nos conducirá a la cumbre del Monte Snowdon, la montaña más alta de todo Gales e Inglaterra con sus 1.086 metros de altitud. (Ya se sabe que en esta gran isla no se despachan altas cumbres.)
Una hora tardamos en llegar hasta arriba, media hora más andando para hacer cumbre y otra hora para bajar.
Y todo gracias al esfuerzo de este portento de la ingeniería británica que aparece conmigo en la foto y, que con su potente y "silencioso" motor diésel, nos empujó hasta arriba. Y digo empujó porque fue literalmente lo que hizo a la ida con el vagón que nos transportó. A la vuelta, más que tirar, sujetó.
En fin, un bonito viaje, ciertamente nada barato pero en el que se disfruta de unas interesantes vistas, que quizá no acaban de apreciarse del todo bien en las fotos.
En definitiva, día tranquilo tal y como nos propusimos.







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